Cartas a mi madre

Mama, just killed a man
Put a gun against his head, pulled my trigger, now he’s dead
Mama, life had just begun
But now I’ve gone and thrown it all away
Mama, ooh, didn’t mean to make you cry
If I’m not back again this time tomorrow
Carry on, carry on as if nothing really matters

esos delicados aviones de precios convenientes encadenan nuestros cuerpos tatuados con la palabra madre y la palabra hijo

en un pueblo del imperio
de casas de ladrillo color pastel de alta plusvalía
de tormentas de calor y olas de lluvia
nos dejan caer
y habitamos como una tribu transplantada desde el edén del neoliberalismo

¿Madre, qué extrañas palabras y memorias y teatros y papeles heredamos?

tu habitas la casa de Cambridge como una abeja obrera que cura las heridas de las niñas de otras madres
y nosotros, los templarios niños de Catirai 126, los niños que pelean por sus bicis,
los niños que arman súbitas guerras mundiales de patadas atómicas y dudosos armisticios,
se rinden a tu autoridad de Madre-ONU y Madre-Estado y Madre-Enfermera y Madre-Lectora, de Madre-Música, de Madre Tejedora, Madre Viajera, Madre Policiaca y se rinden a tu biopoder de frágil Madre Comandante amedrentada por el vaivén de los botes sobre el mar, madre marinera de tierra adentro arredrada por la corriente del río y la puta tuberculosis, que te asustan por su incorregible amistad con el miedo y la muerte propia y la muerte filial y la muerte de anónimos y las confortables camas funerarias de los hospitales del imperio

Sabes la terrible noticia? M. el que subía en bici por el Volcán Antuco, el de la fotografía con un disfraz de conejo horrorizado por el currículo de la humillación, el chico de la mejor nota en tercero básico y que hacía los deberes sin esperar que llegaras a casa, el niño del tenis en la roja tierra batida de Los Ángeles, el niño que corría los 100 metros planos para derrotar a sus amigas, el moreno que sonríe a pedido con suspensores naranjas en aquella fotografía descolorida, ese niño, M. miembro pleno de la primera Iglesia Bautista del pueblo, ha muerto hace un par de meses por razones desconocidas;
oficialmente se ha caído a un pozo abierto y aún sigue cayendo o subió por el pozo y aún sigue subiendo porque el universo, ya lo vas viendo encarnado en mí o no quieres verlo?, no tiene puntos cardinales ni arribas ni abajos

sabes si llorarán las abejas obreras en el fondo de la colmena?
y por qué escondemos nuestra angustia en nuestra tribu estéril?

Esos delicados aviones llevarán nuestros cuerpos de regreso
en dos días,
pero si no vuelvo el día y a la hora señalada
por favor continúa!
continúa como si nada importara!

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